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Uno cosechará lo que siembra

Una mañana una mujer bien vestida se paró frente a un hombre desamparado, quien lentamente levantó la vista... y miro claramente a la mujer que parecía acostumbrada a las cosas buenas de la vida. Su abrigo era nuevo. Parecía que nunca se había perdido de una comida en su vida. Su primer pensamiento fue: “Solo se quiere burlar de mi, como tantos otros lo habían hecho ...

"Por Favor Déjeme en paz !! gruñó el Indigente... Para su sorpresa, la mujer siguió enfrente de el. Ella sonreía, sus dientes blancos mostraban destellos deslumbrantes.
"¿Tienes hambre?" preguntó ella. "No", contestó sarcásticamente. "Acabo de llegar de cenar con el presidente ... Ahora vete."
La sonrisa de la mujer se hizo aún más Grande.
De pronto el hombre sintió una mano suave bajo el brazo. "¿Qué hace usted, señora?" -preguntó el hombre enojado.
“Le digo que me deje en paz” !!

Justo en ese momento un policía se acercó. "¿Hay algún problema, señora?" -le preguntó el oficial ..
"No hay problema aquí, oficial, contestó la mujer .. "Sólo estoy tratando de ayudarle para que se ponga de pie ...
¿Me ayudaría? El oficial se rascó la cabeza. "Si, el Viejo Juan, Ha sido un estorbo por aquí por los últimos años.

¿Qué quiere usted con él?" Pregunto el oficial ...

¡Sí cambió algo!

Historia sobre la defensa de la vida.

Un amigo nuestro iba caminando al atardecer por una playa desértica.

Mientras caminaba, divisó a otro hombre a lo lejos. Al acercarse, notó que el lugareño se agachaba constantemente, recogía algo y lo arrojaba al agua.

Una y otra vez lanzaba cosas al océano.

Cuando nuestro amigo se acercó más todavía, vio que el hombre recogía estrellas de mar que se habían clavado en la playa y una por vez, las iba devolviendo al agua.

Nuestro amigo se sintió confundido. Se acercó y dijo:

Los zapatos dorados

Sólo faltaban cinco días para la Navidad. Aún no me había atrapado el espíritu de estas fiestas. Los estacionamientos llenos, y dentro de las tiendas el caos era mayor. No se podía ni caminar por los pasillos. "¿Por qué vine hoy?", me pregunté.

Me dolían los pies lo mismo que mi cabeza. En mi lista estaban los nombres de personas que decían no querer nada, pero yo sabia que si no les compraba algo se resentirían. Llené rápidamente mi carrito con compras de último minuto y me dirigí a las colas de las cajas registradoras. Escogí la más corta, calculé que serian por lo menos 20 minutos de espera.

Frente a mí había dos niños, un niño de 10 años y su hermana de 5 años. Él estaba mal vestido con un abrigo raído, zapatos deportivos muy grandes, a lo mejor 3 tallas más grande. Los jeans le quedaban cortos. Llevaba en sus sucias manos unos cuantos billetes arrugados.

El verdadero culpable

En Barga (Italia) recrudecía la guerra. Una mujer del pueblo se prodigaba en innumerables obras de caridad. Le hicieron notar que podía caer en las garras de los alemanes. Continuó, no obstante. Los partidarios de Hitler la capturaron y la llevaron a Lucca. La metieron en la cárcel, la maltrataron y torturaron, sometiéndola después a un apremiante interrogatorio.

- ¿Es cierto que albergaba a muchas personas en su casa?

- Si

- ¿Eran ingleses enemigos?

- Eran todos hermanos míos.

- ¿Hermanos? ¿Que uniforme llevaban?

¿Cuánto cuesta un milagro?

Una pequeña niña fue a su habitación y sacó un frasco que estaba escondido en su closet.

Esparció su contenido en el suelo y contó con cuidado, tres veces, incluso. El total fue contado a la
perfección. No había cabida a errores.

Con cuidado regresó las monedas al frasco y cerrando la tapadera, ella salió sigilosamente por la puerta trasera y caminó 6 cuadras hasta una Farmacia, que tenía un gran signo de jefe indio sobre la puerta.

Ella esperó pacientemente a que el farmacéutico le prestara atención, pero estaba muy ocupado por el momento Tere movió sus pies para que rechinaran sus zapatos. Nada. Se aclaró la garganta
lo mas fuerte que pudo.

No sirvió de nada, finalmente tomó 25 centavos del frasco y tocó en el mostrador de cristal. Con eso fue suficiente!

- Y que es lo que quieres? - le preguntó el farmacéutico con tono de disgusto en la voz.

Dos cartas en un día

Ruth miró en su buzón del correo, pero solo había una carta. La tomó y la miró antes de abrirla, pero luego la miró con más cuidado. No había sellos ni marcas del correo, solamente su nombre y dirección.

Leyó la carta:

"Querida Ruth:
Estaré en tu vecindario el sábado en la tarde y pasaré a visitarte.
Con amor, Jesús”.

Sus manos temblaban cuando puso la carta sobre la mesa.

"Porqué querrá venir a visitarme el Señor? No soy nadie en especial, no tengo nada que ofrecerle...". Pensando en eso, Ruth recordó el vacío reinante en los estantes de su
cocina.

"¡Ay, no...! ¡No tengo nada para ofrecerle! Tendré que ir al mercado y conseguir algo para la cena". Buscó la cartera y vació el contenido sobre la mesa: cinco pesos y cuarenta centavos.

"Bueno, compraré algo de pan y alguna otra cosa, al menos..." Se echó un abrigo encima y se apresuró a salir.

Recuerda que en estos momentos...

alguien esta muy orgulloso(a) de ti
alguien esta pensando en ti
alguien se preocupa por ti
alguien te extraña
alguien quiere hablar contigo
alguien quiere estar contigo
alguien espera que no tengas problemas
alguien esta agradecido del apoyo que le has dado
alguien quiere agarrar tu mano
alguien espera que todo se ponga bien
alguien quiere que estes feliz
alguien quiere que lo(a) encuentres
alguien esta celebrando tu éxito
alguien quiere darte un regalo
alguien piensa que tu eres un regalo
alguien quiere abrazarte
alguien te ama

La chica

Dos monjes estaban peregrinando de un monasterio a otro y durante el camino debían atravesar una vasta región formada por colinas y bosques.

Un día, tras un fuerte aguacero, llegaron a un punto de su camino donde el sendero estaba cortado por un riachuelo convertido en un torrente a causa de la lluvia. Los dos monjes se estaban preparando para vadear, cuando se oyeron unos sollozos que procedían de detrás de un arbusto. Al indagar comprobaron que se trataba de una chica que lloraba desesperadamente. Uno de los monjes le preguntó cuál era el motivo de su dolor y ella respondió que, a causa de la riada, no podía vadear el torrente sin estropear su vestido de boda y al día siguiente tenía que estar en el pueblo para los preparativos. Si no llegaba a tiempo, las familias, incluso su prometido, se enfadarían mucho con ella.

El niño más cariñoso

Érase un concurso cuyo propósito era encontrar al niño más cariñoso.

El ganador fue un niño de 4 años, vecino de un anciano cuya esposa había fallecido recientemente.

El niño al ver al anciano llorar en el patio de su casa, se acercó, se sentó en su rezago y comenzó a llorar.

Pidiéndole a Dios

Un niño de 10 años estaba parado frente a una tienda de zapatos, descalso, viendo a través de la ventana y temblando de frío.

Una señora se acercó al niño y le dijo:

"Mi pequeño amigo, ¿Qué estás mirando con tanto interés en esa ventana?".

"Le estaba pidiendo a Dios que me diera un par de zapatos". Fue la respuesta del niño.

La señora lo tomó de la mano y entraron a la tienda. Le pidió al empleado media docena de pares de calcetines para el niño.

El circo

Cuando yo era adolescente, en cierta oportunidad estaba con mi padre haciendo cola para comprar entradas para el circo. Al final, sólo quedaba una familia entre la ventanilla y nosotros.

Esta familia me impresionó mucho. Eran ocho chicos, todos probablemente menores de doce años. Sé veía que no tenían mucho dinero. La ropa que llevaban no era cara, pero estaban limpios. Los chicos eran bien educados, todos hacían bien la cola, de a dos detrás de los padres, tomados de la mano. Hablaban con excitación de los payasos, los elefantes y otros números que verían esa noche. Se notaba que nunca antes habían ido al circo. Prometía ser un hecho saliente en su vida. El padre y la madre estaban al frente del grupo, de pie, orgullosos. La madre, de la mano de su marido, lo miraba como diciendo: " Eres mi caballero de brillante armadura". Él sonreía, henchido de orgullo y mirándola como si respondiera: "Tienes razón".

Los zapatos

Un estudiante universitario salió un día a dar un paseo con un profesor, a quien los alumnos consideraban su amigo debido a su bondad para quienes seguían sus instrucciones.

Mientras caminaban, vieron en el camino un par de zapatos viejos y supusieron que pertenecían a un anciano que trabajaba en el campo de al lado y que estaba por terminar sus labores diarias.

El alumno dijo al profesor:
Hagámosle una broma; escondamos los zapatos y ocultémonos detrás de esos arbustos para ver su cara cuando no los encuentre.

Mi querido amigo -le dijo el profesor-, nunca tenemos que divertirnos a expensas de los pobres.
Tú eres rico y puedes darle una alegría a este hombre. Coloca una moneda en cada zapato y luego nos ocultaremos para ver cómo reacciona cuando las encuentre.

Dar y recibir

Un profesional desempleado despertó una mañana y revisó su bolsillo. Todo lo que le quedaba eran $ 2000.- Decidió utilizarlos para comprar comida y esperar así la hora de morir, ya que era demasiado orgulloso como para pedir limosna.

Estaba tan frustrado por no encontrar empleo y no tenía a nadie disponible para ayudarle.

Compró su comida y en cuanto se sentó a comer, un anciano y dos pequeños niños se le acercaron y le pidieron que les diera comida, ya que no habían comido en casi una semana.

El profesional los miró. Estaban tan flacos que se les notaban los huesos. Sus ojos se les habían hundido. Con el último pedazo de compasión que le quedaba, les dio su comida.

El anciano y los niños oraron para que Dios le diera bendiciones y prosperidad, y le dieron una moneda muy antigua. El joven profesionista les dijo "ustedes necesitan esa oración más que yo".

La ratonera

Un ratón, mirando por un hoyo en la pared, ve al granjero y su esposa abriendo un paquete.

Rapidamente pensó en el tipo de comida que podría haver allí. Pero al descubrir que lo que había en el paquete era una ratonera, quedó aterrorizado.

Corrió al patio de la hacienda y gritó, advertiendo a todos: «¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!»

La gallina le dijo: «Discúlpame, Sr. Ratón, veo que eso es un gran problema para usted, pero a mí no me perjudica en nada, no me incomoda en lo más mínimo.»

El ratón fue donde el chancho y le dijo: «¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera!» «Discúlpame, Sr. Ratón, dijo el chancho, pero no puedo hacer nada a respecto, tan sólo rezar. Esté tranquilo que me acordadré de usted en mis peticiones.»

El alacrán

Un hombre sabio que vio cómo un alacrán se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó. Por la reacción al dolor, el hombre lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose. El hombre intentó sacarlo otra vez, y otra vez el alacrán lo picó.